A la escaramuza charra se le conoce como el conjunto de ejercicios ecuestres que, a forma de carrusel, un grupo de niñas vestidas de rancheras mexicanas y montadas al estilo mujeril o como amazonas van a galope, con ciertas evoluciones ágiles, audaces y valientes, dan al espectador la impresión de estar observando un ballet lleno de colorido.
El precursor de esta disciplina fue Luis Ortega quien es charro profesional y un hombre de excepcionales aptitudes. Todo comenzó en Texas en el año de 1950, disfrutando un espectáculo formado por chicas y chicos vestidos con trajes vaqueros, y que al compás de una melodía ejecutaban diversos movimientos en la arena del rodeo.
A su regreso a México, conversó con los directivos de la asociación, proponiendo formar un grupo de niños y niñas que recibieran entrenamiento para establecer un espectáculo como el que habia disfrutado anteriormente. Al formar el grupo, se hicieron algunas presentaciones en la capital y una gira por el occidente de la República.
En un principio, en las presentaciones de la escaramuza charra se ejecutaban una serie de movimientos muy elementales. Pasado el tiempo, con la práctica y madurez comenzaron a hacer modificaciones y se realizaron movimientos cada vez más complejos; algunos ejercicios se ejecutaban a toda velocidad otros, requerían exactitud.
Dicho grupo de jóvenes se convirtió inesperadamente en la parte más estética, llenando de alegría y movimiento al lienzo.
La competencia está sujeta a los reglamentos juveniles: todas las asociaciones de la República tienen sus escaramuzas y han viajado con éxito por Europa. Sudamérica, La Habana, Estados Unidos, etc.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Charreria
La Charreada es la fiesta más mexicana y más tradicional en México. A la Charreada algunas veces también se le llama Jaripeo. La Charreada se efectúa en sus escenarios propios llamados lienzos charros. Aquí es donde acude un extenso público para apreciar las llamadas suertes charras y también para dar apoyo a sus partidarios. Y como en todas las charreadas no puede faltar un Tamborazo o una Banda que al compás de su música llene de alegría al público y a los competidores de cada asociación charra.
La historia de la Charrería comienza en el tiempo de la conquista cuando los españoles otorgaban encomiendas y mercedes que consistían en el otorgamiento de tierras y la consignación de un grupo de indígenas a un español (encomendero) quien tenía derecho de recibir tributo de los indios a cambio de doctrina y protección. Las mercedes de tierra fueron destinadas a la agricultura, minería y ganadería. Poco después se introdujeron diferentes especies de ganado. El primero en hacerse presente fue el ganado equino. Este se convirtió en un elemento muy útil en esa época ya que era necesario para viajar y para realizar los deberes del encomendero. Después del ganado equino fueron pasando a Nueva España el ganado bovino, porcino y lanar. En el siglo XVI fue tal el desarrollo de la ganadería que se crearon organizaciones para reglamentarla (mesta). La mesta decía que se debía hacer un rodeo semanalmente de ganado vacuno y caballar para así separar las reses mezcladas Las ocupaciones campiranas no eran fáciles de llevarse a cabo ya que se necesitaba destreza para realizar los herraderos, tusaderos o el rodeo, que en esa época solo tenia el objetivo de reunir el ganado. Debido a las necesidades y actividades propias del campo se extendió el uso de caballos sin distinción de castas y debido a esto surgieron los antecedentes de La Charrería: es decir, cuando se realizaban las faenas de herrar, capar, curar y tusa.
Si se alcanzan estos objetivos, el caballo permanecerá atento, obedecerá las indicaciones de su jinete el cual ejercerá un total control sobre sus aires: paso, trote y galope. El paso debe ser regular, franco y suelto. El trote libre, elástico, regular y activo. Y el galope ligero y cadenciado.
La cadencia es la expresión de la armonía general que muestra cada caballo cuando se desplaza activamente con regularidad, impulsión y equilibrio. El ritmo que un caballo conserva en todos los aires es parte integrante de la cadencia, que debe mantenerse en los diferentes ejercicios y en las variaciones de cada aire.
En esta disciplina sobresale el caballo de Pura Raza Española, ya que los resultados obtenidos se han destacado en competiciones nacionales asi como internacionales.
Hacia 1921 en los ranchos se continuó ejercitando la Charrería, pero ahora no sólo se practicaba básicamente como una necesidad sino como un deporte; una diversión que vino a llenar el tiempo de ocio de los hombres del campo. Los charros, muy vinculados al trabajo del campo, añoraban los días en que practicaban las suertes charras. Empezando a reunirse para tratar de desarrollarla en las ciudades donde vivían. Así el 4 de Junio de 1921, se formó la primera asociación de Charros. En la actualidad se cuenta con mas de 900 asociaciones en México bajo un mismo estatuto y bajo un consejo directivo central. Y alrededor de 180 en la Unión Americana repartidas en ocho estados. Todas ellas se han agrupado para demostrar sus habilidades y destrezas. Desde su fundación, la Charrería ha sido fiel al objetivo social que se propuso desde su origen “Impulsar por cuantos medios lícitos se tengan a su alcance, los ejercicios físicos que tenga como base la equitación mexicana, traje, costumbres y artes nacionales." Dentro de la Confederación Deportiva Mexicana, la Federación cuenta con el mayor número de deportistas afiliados.
A las actividades que el Charro realiza en el lienzo con fines de competencia se le llaman Suertes Charras. Estas suertes nacieron en el campo y se escogieron diez de ellas para presentarlas en una charreada. Existe un reglamento de la Federación que indica con claridad la calificación, descalificación y penalizaciones para cada suerte charra, lo que es medido en puntos que se acumulan durante la charreada para que el equipo con mayor puntuación sea el ganador. Las suertes charras son las siguientes: Cala, Colas, Piales, Jineteo de Toro, Terna, Jineteo de Caballo, Manganas a Pie, Manganas a Caballo, y el Paso de la Muerte.
La historia de la Charrería comienza en el tiempo de la conquista cuando los españoles otorgaban encomiendas y mercedes que consistían en el otorgamiento de tierras y la consignación de un grupo de indígenas a un español (encomendero) quien tenía derecho de recibir tributo de los indios a cambio de doctrina y protección. Las mercedes de tierra fueron destinadas a la agricultura, minería y ganadería. Poco después se introdujeron diferentes especies de ganado. El primero en hacerse presente fue el ganado equino. Este se convirtió en un elemento muy útil en esa época ya que era necesario para viajar y para realizar los deberes del encomendero. Después del ganado equino fueron pasando a Nueva España el ganado bovino, porcino y lanar. En el siglo XVI fue tal el desarrollo de la ganadería que se crearon organizaciones para reglamentarla (mesta). La mesta decía que se debía hacer un rodeo semanalmente de ganado vacuno y caballar para así separar las reses mezcladas Las ocupaciones campiranas no eran fáciles de llevarse a cabo ya que se necesitaba destreza para realizar los herraderos, tusaderos o el rodeo, que en esa época solo tenia el objetivo de reunir el ganado. Debido a las necesidades y actividades propias del campo se extendió el uso de caballos sin distinción de castas y debido a esto surgieron los antecedentes de La Charrería: es decir, cuando se realizaban las faenas de herrar, capar, curar y tusa.
Si se alcanzan estos objetivos, el caballo permanecerá atento, obedecerá las indicaciones de su jinete el cual ejercerá un total control sobre sus aires: paso, trote y galope. El paso debe ser regular, franco y suelto. El trote libre, elástico, regular y activo. Y el galope ligero y cadenciado.
La cadencia es la expresión de la armonía general que muestra cada caballo cuando se desplaza activamente con regularidad, impulsión y equilibrio. El ritmo que un caballo conserva en todos los aires es parte integrante de la cadencia, que debe mantenerse en los diferentes ejercicios y en las variaciones de cada aire.
En esta disciplina sobresale el caballo de Pura Raza Española, ya que los resultados obtenidos se han destacado en competiciones nacionales asi como internacionales.
Hacia 1921 en los ranchos se continuó ejercitando la Charrería, pero ahora no sólo se practicaba básicamente como una necesidad sino como un deporte; una diversión que vino a llenar el tiempo de ocio de los hombres del campo. Los charros, muy vinculados al trabajo del campo, añoraban los días en que practicaban las suertes charras. Empezando a reunirse para tratar de desarrollarla en las ciudades donde vivían. Así el 4 de Junio de 1921, se formó la primera asociación de Charros. En la actualidad se cuenta con mas de 900 asociaciones en México bajo un mismo estatuto y bajo un consejo directivo central. Y alrededor de 180 en la Unión Americana repartidas en ocho estados. Todas ellas se han agrupado para demostrar sus habilidades y destrezas. Desde su fundación, la Charrería ha sido fiel al objetivo social que se propuso desde su origen “Impulsar por cuantos medios lícitos se tengan a su alcance, los ejercicios físicos que tenga como base la equitación mexicana, traje, costumbres y artes nacionales." Dentro de la Confederación Deportiva Mexicana, la Federación cuenta con el mayor número de deportistas afiliados.
A las actividades que el Charro realiza en el lienzo con fines de competencia se le llaman Suertes Charras. Estas suertes nacieron en el campo y se escogieron diez de ellas para presentarlas en una charreada. Existe un reglamento de la Federación que indica con claridad la calificación, descalificación y penalizaciones para cada suerte charra, lo que es medido en puntos que se acumulan durante la charreada para que el equipo con mayor puntuación sea el ganador. Las suertes charras son las siguientes: Cala, Colas, Piales, Jineteo de Toro, Terna, Jineteo de Caballo, Manganas a Pie, Manganas a Caballo, y el Paso de la Muerte.
Carreras de caballo
Las carreras de caballos son pruebas de velocidad entre dos o más caballos, normalmente de la raza pura sangre, que son conducidos o montados sobre una pista especial. Es uno de los deportes más antiguos y todavía popular en la mayoría de los países y, también, uno de los más organizados y comercializados. Conforma una industria enorme y floreciente.
Las carreras de caballos datan de hace 2,500 años, cuando los mongoles y los chinos se complacían con carreras de carros romanos. A mediados del siglo VI A.C., las olimpiadas en Grecia incluían carreras de caballos. En la antigua Roma, se celebraron carreras de caballos de forma ocasional, aunque las carreras de carros eran mucho más frecuentes. Las carreras de caballos actuales descienden directamente del siglo XVI D.C. en Inglaterra como una derivación de la caza. Los jinetes de esa época que cabalgaban con galgos, gustaban de comprobar la velocidad de sus caballos contra la de otros cazadores.
Todos los caballos de pura sangre modernos tienen como ancestros comunes a uno o más de los tres principales sementales: Byerly Turk, Darley Arabian y Godolphin Barb, que fueron importados a Gran Bretaña desde Oriente y norte de África entre 1689 y 1724. Cruzados con yeguas inglesas fuertes, dieron crías que poseían velocidad y resistencia.
En esa época nace una gran variedad de carreras. Existen diferentes categorías de carreras de caballo: las carreras en plano, carreras de vallas, carreras a campo traviesa, carreras parejeras, y carreras de trote y arnés.
La industria multimillonaria de las carreras de caballos se funda en el criador, el dueño, el entrenador, y el jockey o jinete. Lo que se requiere de un caballo de carreras es una conformación magnífica. Se busca el equilibrio y la velocidad. En el aspecto general se busca los buenos ojos y la agudeza. El temperamento del animal queda en un último plano.
En sus principios, los dueños criaban, entrenaban y competían con sus caballos. La combinación de dueño y criador estuvo vigente durante el siglo XIX. En el siglo XX se ha establecido la crianza por separado. Los dueños compran sus caballos como añales y los ponen a cargo de entrenadores quienes los preparan para las carreras.
Los entrenadores preparan a los caballos para las carreras y se ocupan de mantener la condición de los animales durante su vida competitiva. Los entrenadores también seleccionan las carreras en las que deben participar los caballos, teniendo en cuenta factores como la distancia y la calidad de la competición. Igual que los jockeys, los entrenadores deben estar bajo contrato con un propietario determinado o supervisar caballos que pertenezcan a varios propietarios, y también, como ellos, reciben un porcentaje de las ganancias conseguidas.
En los últimos 150 años han existido jockeys profesionales. Los entrenadores escogen a sus jockeys de entre los que forman parte de la cuadra o establo, o ya sea de los que se encuentran en listas independientes. Muchos jockeys tienen una altura promedio de 1,5 metros y la mayoría son delgados (sobre 48 kilogramos). Lo importante es que sean livianos y que se encuentren en muy buena condición física, ya que las carreras son fatigantes y un jockey en malas condiciones es perjudicial para el desempeño del caballo. Un jockey recibe un sueldo fijo más una prima adicional si gana una carrera.
La duración de la temporada y el número de carreras varía de unos países a otros, pero normalmente cubren varios meses y se realizan varias carreras en un día.
Las carreras de caballos siguen un procedimiento estrictamente organizado. Los caballos se ensillan y los jockeys los montan en los corrales a la vista de los espectadores. Ya montados, son conducidos hasta la salida y se colocan los caballos en los cajones de salida, que se encuentran dentro de la línea de salida. Cuando todos están colocados en su lugar, el operario encargado de dar la salida aprieta un botón que abre todos los cajones al tiempo. Las carreras están controladas por jueces y registradas en una película. Además se utilizan células fotoeléctricas que miden el tiempo del caballo ganador en lugares específicos alrededor del hipódromo y en la línea de meta.
Para igualar la competición entre caballos de una clase determinada, cada animal tiene asignado un handicap o compensación de peso basado en factores tales como su edad, su sexo, sus récords anteriores y la experiencia del jockey. Se colocan barras de plomo debajo de la silla para igualar la diferencia entre el peso asignado y el peso del jockey.
Las carreras de caballos datan de hace 2,500 años, cuando los mongoles y los chinos se complacían con carreras de carros romanos. A mediados del siglo VI A.C., las olimpiadas en Grecia incluían carreras de caballos. En la antigua Roma, se celebraron carreras de caballos de forma ocasional, aunque las carreras de carros eran mucho más frecuentes. Las carreras de caballos actuales descienden directamente del siglo XVI D.C. en Inglaterra como una derivación de la caza. Los jinetes de esa época que cabalgaban con galgos, gustaban de comprobar la velocidad de sus caballos contra la de otros cazadores.
Todos los caballos de pura sangre modernos tienen como ancestros comunes a uno o más de los tres principales sementales: Byerly Turk, Darley Arabian y Godolphin Barb, que fueron importados a Gran Bretaña desde Oriente y norte de África entre 1689 y 1724. Cruzados con yeguas inglesas fuertes, dieron crías que poseían velocidad y resistencia.
En esa época nace una gran variedad de carreras. Existen diferentes categorías de carreras de caballo: las carreras en plano, carreras de vallas, carreras a campo traviesa, carreras parejeras, y carreras de trote y arnés.
La industria multimillonaria de las carreras de caballos se funda en el criador, el dueño, el entrenador, y el jockey o jinete. Lo que se requiere de un caballo de carreras es una conformación magnífica. Se busca el equilibrio y la velocidad. En el aspecto general se busca los buenos ojos y la agudeza. El temperamento del animal queda en un último plano.
En sus principios, los dueños criaban, entrenaban y competían con sus caballos. La combinación de dueño y criador estuvo vigente durante el siglo XIX. En el siglo XX se ha establecido la crianza por separado. Los dueños compran sus caballos como añales y los ponen a cargo de entrenadores quienes los preparan para las carreras.
Los entrenadores preparan a los caballos para las carreras y se ocupan de mantener la condición de los animales durante su vida competitiva. Los entrenadores también seleccionan las carreras en las que deben participar los caballos, teniendo en cuenta factores como la distancia y la calidad de la competición. Igual que los jockeys, los entrenadores deben estar bajo contrato con un propietario determinado o supervisar caballos que pertenezcan a varios propietarios, y también, como ellos, reciben un porcentaje de las ganancias conseguidas.
En los últimos 150 años han existido jockeys profesionales. Los entrenadores escogen a sus jockeys de entre los que forman parte de la cuadra o establo, o ya sea de los que se encuentran en listas independientes. Muchos jockeys tienen una altura promedio de 1,5 metros y la mayoría son delgados (sobre 48 kilogramos). Lo importante es que sean livianos y que se encuentren en muy buena condición física, ya que las carreras son fatigantes y un jockey en malas condiciones es perjudicial para el desempeño del caballo. Un jockey recibe un sueldo fijo más una prima adicional si gana una carrera.
La duración de la temporada y el número de carreras varía de unos países a otros, pero normalmente cubren varios meses y se realizan varias carreras en un día.
Las carreras de caballos siguen un procedimiento estrictamente organizado. Los caballos se ensillan y los jockeys los montan en los corrales a la vista de los espectadores. Ya montados, son conducidos hasta la salida y se colocan los caballos en los cajones de salida, que se encuentran dentro de la línea de salida. Cuando todos están colocados en su lugar, el operario encargado de dar la salida aprieta un botón que abre todos los cajones al tiempo. Las carreras están controladas por jueces y registradas en una película. Además se utilizan células fotoeléctricas que miden el tiempo del caballo ganador en lugares específicos alrededor del hipódromo y en la línea de meta.
Para igualar la competición entre caballos de una clase determinada, cada animal tiene asignado un handicap o compensación de peso basado en factores tales como su edad, su sexo, sus récords anteriores y la experiencia del jockey. Se colocan barras de plomo debajo de la silla para igualar la diferencia entre el peso asignado y el peso del jockey.
El calentamiento del caballo
El calentamiento del caballo antes del ejercicio, sea cual sea la disciplina que vaya a efectuar, es muy importante, ya que prepara al animal física y psíquicamente para el esfuerzo y la concentración, y es la mejor forma de evitar lesiones debidas a un trabajo brusco.
El calentamiento nos permite preparar al caballo en su mejor condición.
Para los caballos destinados a la doma o el salto, el calentamiento es la parte más importante del trabajo, y el principio es muy similar: flexibilidad, cadencia y conseguir un perfil redondeado que incremente la verdadera impulsión.
Con ello se potenciará las cualidades atléticas del caballo y lo encaminará hacia la voluntad y concentración que se requiere en estas disciplinas.
El calentamiento del caballo de doma clasica:
El caballo destinado a la doma clásica, necesita un adecuado calentamiento para prepararse a los esfuerzos físicos y de concentración que requiere esta disciplina. Aparte del trabajo a la cuerda, cuyo uso dependerá muchas veces del temperamento del animal y de la necesidad de potenciar determinados aspectos, el calentamiento que se explica en las líneas siguientes se refiere a la progresión del trabajo montado. Al principio, siempre deben dedicarse de 10 a 15 minutos al paso, con las riendas ligeramente alargadas, permitiendo que el caballo estire el cuello hacia abajo manteniéndose tranquilo, con un movimiento amplio hacia delante, evitando que trote. Posteriormente, y todavía al paso se ira recuperando un ligero contacto con la boca del caballo, que irá acompañado del aumento de las ayudas propulsoras, y de unas flexiones y cesiones de mandíbula, para poder comenzar el trabajo al trote. En el paso también se recomienda practicar ejercicios laterales antes de empezar a trotar, para romper las rigideces dorsales.
Se comenzará realizando el trote levantado "a la inglesa", para no sobrecargar el dorso del caballo y animarlo a redondearse. Se tendrá el contacto en la boca necesario para llegar a conseguir la puesta en mano elemental propia de este aire. Se debe recordar, que el caballo en el calentamiento debe mantenerse tranquilo y relajado. A medida que vaya calentando sus grupos musculares, se podrá ir exigiendo más y el caballo, a la vez, estará más predispuesto.
Se debe prestar especial atención al paso de las esquinas, a los círculos grandes, vueltas y serpentinas de pocos bucles, así como transiciones trote-paso y paso-trote.
Se seguirá con el trabajo a galope en el que tendrá especial importancia la rectitud, con una buena impulsión y la curvatura adecuada según el radio de los círculos, y el mantenimiento de la cadencia.
Se comenzará a realizar transiciones a los tres aires, por orden paso-trote-galope o a la inversa, buscando el equilibrio. Después algún alargamiento tanto a paso, trote o galope; las paradas, el galope entrocado, y ejercicios de dos pistas.
Para mantener la impulsión, se usará la pierna interior, junto a la cincha, siendo la misma alrededor de la cual se incurvará el caballo, tanto en los círculos como en las vueltas.
La pierna exterior servirá para evitar los desplazamientos de la grupa, colocada ligeramente hacia atrás, y para las salidas a galope.
En cuanto a las riendas, se debe vigilar, no excederse en el uso de la interna, ya que sirve para relajar la mandíbula y colocar al caballo, acompañada siempre de la acción simultanea de la rienda externa, que evitará los excesos de flexión conteniendo las espaldas, proporcionando el apoyo necesario.
A partir de aquí comenzaremos a practicar las figuras incluidas en el nivel del jinete, teniendo en cuenta que todos los ejercicios deben realizarse a ambas manos.
Durante el trabajo, se harán periodos de descanso al paso, para terminar la sesión con unos minutos de relajación, comenzando con un galope ligero, seguido de trote levantado y paso.
El calentamiento del caballo de doma vaquera:
El caballo destinado a la doma Vaquera, necesita un adecuado calentamiento para prepararse a los esfuerzos físicos y de concentración que requiere esta disciplina. Aparte del trabajo a la cuerda, cuyo uso dependerá muchas veces del temperamento del animal y de la necesidad de potenciar determinados aspectos, el calentamiento que se explica en las líneas siguientes se refiere a la progresión del trabajo montado. Al principio, siempre deben dedicarse de 10 a 15 minutos al paso, con las riendas ligeramente alargadas, permitiendo que el caballo estire el cuello hacia abajo manteniéndose tranquilo, con un movimiento amplio hacia delante, evitando que trote. Posteriormente, y todavía al paso se ira recuperando un ligero contacto con la boca del caballo, que irá acompañado del aumento de las ayudas propulsoras, y de unas flexiones y cesiones de mandíbula, para poder comenzar el trabajo al trote. En el paso también se recomienda practicar ejercicios laterales antes de empezar a trotar, para romper las rigideces dorsales.
Se comenzará realizando el trote levantado "a la inglesa", para no sobrecargar el dorso del caballo y animarlo a redondearse. Se tendrá el contacto en la boca necesario para llegar a conseguir la puesta en mano elemental propia de este aire. Se debe recordar, que el caballo en el calentamiento debe mantenerse tranquilo y relajado. A medida que vaya calentando sus grupos musculares, se podrá ir exigiendo más y el caballo, a la vez, estará más predispuesto.
Se debe prestar especial atención al paso de las esquinas, a los círculos grandes, vueltas y serpentinas de pocos bucles, así como transiciones trote-paso y paso-trote.
Se seguirá con el trabajo a galope en el que tendrá especial importancia la rectitud, con una buena impulsión y la curvatura adecuada según el radio de los círculos, y el mantenimiento de la cadencia.
Se comenzará a realizar transiciones a los tres aires, por orden paso-trote-galope o a la inversa, buscando el equilibrio. Después algún alargamiento tanto a paso, trote o galope; las paradas, el galope entrocado, y ejercicios de dos pistas.
Para mantener la impulsión, se usará la pierna interior, junto a la cincha, siendo la misma alrededor de la cual se incurvará el caballo, tanto en los círculos como en las vueltas.
La pierna exterior servirá para evitar los desplazamientos de la grupa, colocada ligeramente hacia atrás, y para las salidas a galope.
En cuanto a las riendas, se debe vigilar, no excederse en el uso de la interna, ya que sirve para relajar la mandíbula y colocar al caballo, acompañada siempre de la acción simultanea de la rienda externa, que evitará los excesos de flexión conteniendo las espaldas, proporcionando el apoyo necesario.
A partir de aquí comenzaremos a practicar las figuras incluidas en el nivel del jinete, teniendo en cuenta que todos los ejercicios deben realizarse a ambas manos.
Durante el trabajo, se harán periodos de descanso al paso, para terminar la sesión con unos minutos de relajación, comenzando con un galope ligero, seguido de trote levantado y paso.
Calentamiento del caballo de salto de obstaculos:
Esta disciplina exige al caballo un gran esfuerzo físico y de concentración, ya que debe controlar sus trancos entre obstáculos haciendo un esfuerzo psicológico y de concentración. El caballo de salto estará relacionado con la doma clásica, ya que se debe trabajar más de tres días por semana sobre obstáculos, por lo que el calentamiento será similar en un principio.
Los primeros 10 o 15 minutos al paso, buscando un buen contacto. El trabajo al trote será ligero, siempre levantado y hacia adelante, buscando una buena flexión de nuca que consiga un perfil redondeado. En esta etapa, los círculos grandes, semicírculos, vueltas y serpentinas, conseguirán potenciar la flexibilidad, y siempre con trancos elásticos y una buena suspensión.
Las transiciones trote-paso-trote lograrán que el caballo preste atención al trabajo, para luego pasar al galope. Al principió se buscará la cadencia e impulsión. Siempre con un movimiento decidido y amplio, se irá redondeando aquí más al caballo, buscando una mayor impulsión y un galope saltado.
Para ello se usarán los círculos y semicírculos. Los alargamientos y acortamientos de aire pondrán al caballo más atento y en marcha, pasando a las transiciones galope-trote-galope en un círculo para mejorar el remetimiento de los posteriores y la respuesta a las ayudas.
Cuando tengamos al caballo en marcha, se pasará a los ejercicios convenientes, tanto para mejorar la reunión en caballos que lo necesiten, o lo que se acostumbre a realizar antes de saltar; como cambios de pie, transiciones...
Se recomienda pasar barras de tranqueo y unas cruzadas de poca alzada para calentar al caballo en el movimiento de salto, teniendo en cuenta, que en el calentamiento la altura es no importante.
El calentamiento nos permite preparar al caballo en su mejor condición.
Para los caballos destinados a la doma o el salto, el calentamiento es la parte más importante del trabajo, y el principio es muy similar: flexibilidad, cadencia y conseguir un perfil redondeado que incremente la verdadera impulsión.
Con ello se potenciará las cualidades atléticas del caballo y lo encaminará hacia la voluntad y concentración que se requiere en estas disciplinas.
El calentamiento del caballo de doma clasica:
El caballo destinado a la doma clásica, necesita un adecuado calentamiento para prepararse a los esfuerzos físicos y de concentración que requiere esta disciplina. Aparte del trabajo a la cuerda, cuyo uso dependerá muchas veces del temperamento del animal y de la necesidad de potenciar determinados aspectos, el calentamiento que se explica en las líneas siguientes se refiere a la progresión del trabajo montado. Al principio, siempre deben dedicarse de 10 a 15 minutos al paso, con las riendas ligeramente alargadas, permitiendo que el caballo estire el cuello hacia abajo manteniéndose tranquilo, con un movimiento amplio hacia delante, evitando que trote. Posteriormente, y todavía al paso se ira recuperando un ligero contacto con la boca del caballo, que irá acompañado del aumento de las ayudas propulsoras, y de unas flexiones y cesiones de mandíbula, para poder comenzar el trabajo al trote. En el paso también se recomienda practicar ejercicios laterales antes de empezar a trotar, para romper las rigideces dorsales.
Se comenzará realizando el trote levantado "a la inglesa", para no sobrecargar el dorso del caballo y animarlo a redondearse. Se tendrá el contacto en la boca necesario para llegar a conseguir la puesta en mano elemental propia de este aire. Se debe recordar, que el caballo en el calentamiento debe mantenerse tranquilo y relajado. A medida que vaya calentando sus grupos musculares, se podrá ir exigiendo más y el caballo, a la vez, estará más predispuesto.
Se debe prestar especial atención al paso de las esquinas, a los círculos grandes, vueltas y serpentinas de pocos bucles, así como transiciones trote-paso y paso-trote.
Se seguirá con el trabajo a galope en el que tendrá especial importancia la rectitud, con una buena impulsión y la curvatura adecuada según el radio de los círculos, y el mantenimiento de la cadencia.
Se comenzará a realizar transiciones a los tres aires, por orden paso-trote-galope o a la inversa, buscando el equilibrio. Después algún alargamiento tanto a paso, trote o galope; las paradas, el galope entrocado, y ejercicios de dos pistas.
Para mantener la impulsión, se usará la pierna interior, junto a la cincha, siendo la misma alrededor de la cual se incurvará el caballo, tanto en los círculos como en las vueltas.
La pierna exterior servirá para evitar los desplazamientos de la grupa, colocada ligeramente hacia atrás, y para las salidas a galope.
En cuanto a las riendas, se debe vigilar, no excederse en el uso de la interna, ya que sirve para relajar la mandíbula y colocar al caballo, acompañada siempre de la acción simultanea de la rienda externa, que evitará los excesos de flexión conteniendo las espaldas, proporcionando el apoyo necesario.
A partir de aquí comenzaremos a practicar las figuras incluidas en el nivel del jinete, teniendo en cuenta que todos los ejercicios deben realizarse a ambas manos.
Durante el trabajo, se harán periodos de descanso al paso, para terminar la sesión con unos minutos de relajación, comenzando con un galope ligero, seguido de trote levantado y paso.
El calentamiento del caballo de doma vaquera:
El caballo destinado a la doma Vaquera, necesita un adecuado calentamiento para prepararse a los esfuerzos físicos y de concentración que requiere esta disciplina. Aparte del trabajo a la cuerda, cuyo uso dependerá muchas veces del temperamento del animal y de la necesidad de potenciar determinados aspectos, el calentamiento que se explica en las líneas siguientes se refiere a la progresión del trabajo montado. Al principio, siempre deben dedicarse de 10 a 15 minutos al paso, con las riendas ligeramente alargadas, permitiendo que el caballo estire el cuello hacia abajo manteniéndose tranquilo, con un movimiento amplio hacia delante, evitando que trote. Posteriormente, y todavía al paso se ira recuperando un ligero contacto con la boca del caballo, que irá acompañado del aumento de las ayudas propulsoras, y de unas flexiones y cesiones de mandíbula, para poder comenzar el trabajo al trote. En el paso también se recomienda practicar ejercicios laterales antes de empezar a trotar, para romper las rigideces dorsales.
Se comenzará realizando el trote levantado "a la inglesa", para no sobrecargar el dorso del caballo y animarlo a redondearse. Se tendrá el contacto en la boca necesario para llegar a conseguir la puesta en mano elemental propia de este aire. Se debe recordar, que el caballo en el calentamiento debe mantenerse tranquilo y relajado. A medida que vaya calentando sus grupos musculares, se podrá ir exigiendo más y el caballo, a la vez, estará más predispuesto.
Se debe prestar especial atención al paso de las esquinas, a los círculos grandes, vueltas y serpentinas de pocos bucles, así como transiciones trote-paso y paso-trote.
Se seguirá con el trabajo a galope en el que tendrá especial importancia la rectitud, con una buena impulsión y la curvatura adecuada según el radio de los círculos, y el mantenimiento de la cadencia.
Se comenzará a realizar transiciones a los tres aires, por orden paso-trote-galope o a la inversa, buscando el equilibrio. Después algún alargamiento tanto a paso, trote o galope; las paradas, el galope entrocado, y ejercicios de dos pistas.
Para mantener la impulsión, se usará la pierna interior, junto a la cincha, siendo la misma alrededor de la cual se incurvará el caballo, tanto en los círculos como en las vueltas.
La pierna exterior servirá para evitar los desplazamientos de la grupa, colocada ligeramente hacia atrás, y para las salidas a galope.
En cuanto a las riendas, se debe vigilar, no excederse en el uso de la interna, ya que sirve para relajar la mandíbula y colocar al caballo, acompañada siempre de la acción simultanea de la rienda externa, que evitará los excesos de flexión conteniendo las espaldas, proporcionando el apoyo necesario.
A partir de aquí comenzaremos a practicar las figuras incluidas en el nivel del jinete, teniendo en cuenta que todos los ejercicios deben realizarse a ambas manos.
Durante el trabajo, se harán periodos de descanso al paso, para terminar la sesión con unos minutos de relajación, comenzando con un galope ligero, seguido de trote levantado y paso.
Calentamiento del caballo de salto de obstaculos:
Esta disciplina exige al caballo un gran esfuerzo físico y de concentración, ya que debe controlar sus trancos entre obstáculos haciendo un esfuerzo psicológico y de concentración. El caballo de salto estará relacionado con la doma clásica, ya que se debe trabajar más de tres días por semana sobre obstáculos, por lo que el calentamiento será similar en un principio.
Los primeros 10 o 15 minutos al paso, buscando un buen contacto. El trabajo al trote será ligero, siempre levantado y hacia adelante, buscando una buena flexión de nuca que consiga un perfil redondeado. En esta etapa, los círculos grandes, semicírculos, vueltas y serpentinas, conseguirán potenciar la flexibilidad, y siempre con trancos elásticos y una buena suspensión.
Las transiciones trote-paso-trote lograrán que el caballo preste atención al trabajo, para luego pasar al galope. Al principió se buscará la cadencia e impulsión. Siempre con un movimiento decidido y amplio, se irá redondeando aquí más al caballo, buscando una mayor impulsión y un galope saltado.
Para ello se usarán los círculos y semicírculos. Los alargamientos y acortamientos de aire pondrán al caballo más atento y en marcha, pasando a las transiciones galope-trote-galope en un círculo para mejorar el remetimiento de los posteriores y la respuesta a las ayudas.
Cuando tengamos al caballo en marcha, se pasará a los ejercicios convenientes, tanto para mejorar la reunión en caballos que lo necesiten, o lo que se acostumbre a realizar antes de saltar; como cambios de pie, transiciones...
Se recomienda pasar barras de tranqueo y unas cruzadas de poca alzada para calentar al caballo en el movimiento de salto, teniendo en cuenta, que en el calentamiento la altura es no importante.
Salto de obstaculos
Se le considera el deporte ecuestre más espectacular del mundo. Este deporte es reciente y sus orígenes se remontan a la cacería del zorro en Gran Bretaña y Europa. De allí vienen las tradicionales chaquetas rojas de muchos competidores. La destreza en el salto empezó a ser probada a mitades del siglo XIX. En 1900 el salto hípico se incluyó en los Juegos Olímpicos. Se puso al frente de los deportes ecuestres internacionales por la prueba de escuela, la destreza del jinete y la actuación del caballo. Hoy en día este deporte se ha vuelto enormemente popular debido a la televisión. La velocidad, el atrevimiento y la precisión provocan suspenso entre los espectadores. Es un deporte muy competitivo y lucrativo en la actualidad.
La escuela es clave del éxito en un caballo de salto, de ahí que Alemania sea la primera potencia en salto, enfocándose en un alto grado de escuela y dressage.
El caballo de salto tiene por lo general un poderoso tren trasero que le permite salvar un obstáculo. La raza, el tamaño y la alzada son de suma importancia. El cuerpo del caballo de salto debe ser compacto, siendo el cuello un factor de importancia ya que le brinda equilibrio al caballo. Se considera deseable un dorso corto porque ofrece menor resistencia a la impulsión del caballo. Las piernas deben ser fuertes y parejas, Las manos y pies deben ser de tamaño generoso de manera que tenga superficie suficiente para soportar el peso del animal cuando éste aterrice. El cuerpo debe ser musculoso, ni demasiado corto ni largo. El pescuezo y espaldas deben tener dirección oblicua más que vertical. Las espaldas no deben ser derechas ni gruesas, ya que esto disminuye la velocidad del caballo.
Cuando un caballo salta, su centro de gravedad se desplaza hacia adelante, a un punto situado al frente de la silla. Para mantener el equilibrio, el jinete inclina su cuerpo a la llamada posición de dos puntos. El jinete aprende a saltar primero al trote y luego al galope sobre vallas bajas. La parte superior del cuerpo no debe desplazarse hacia atrás, las piernas deben permanecer en las cinchas sin presionar con los talones y las manos evitarán interferir en la boca del animal. La práctica desarrolla la habilidad para regular el tranco (zancada) del caballo, para que el punto de impulso no esté ni demasiado cerca ni demasiado lejos de la valla.
En la caza del zorro, el jinete debe tener la habilidad de manejar al caballo para saltar sobre vallas, zanjas, muros, terraplenes, matojos y otros obstáculos naturales, con los que se puede encontrar.
Un buen caballo de salto es muy cotizado y aumenta su valor con triunfos sucesivos. Los viajes internacionales hacen de este deporte uno de los más caros. Es por ello que los dueños-jinetes son a menudo patrocinados por grandes compañías. También hay dueños ricos que emplean jinetes para que compitan con sus caballos.
La escuela es clave del éxito en un caballo de salto, de ahí que Alemania sea la primera potencia en salto, enfocándose en un alto grado de escuela y dressage.
El caballo de salto tiene por lo general un poderoso tren trasero que le permite salvar un obstáculo. La raza, el tamaño y la alzada son de suma importancia. El cuerpo del caballo de salto debe ser compacto, siendo el cuello un factor de importancia ya que le brinda equilibrio al caballo. Se considera deseable un dorso corto porque ofrece menor resistencia a la impulsión del caballo. Las piernas deben ser fuertes y parejas, Las manos y pies deben ser de tamaño generoso de manera que tenga superficie suficiente para soportar el peso del animal cuando éste aterrice. El cuerpo debe ser musculoso, ni demasiado corto ni largo. El pescuezo y espaldas deben tener dirección oblicua más que vertical. Las espaldas no deben ser derechas ni gruesas, ya que esto disminuye la velocidad del caballo.
Cuando un caballo salta, su centro de gravedad se desplaza hacia adelante, a un punto situado al frente de la silla. Para mantener el equilibrio, el jinete inclina su cuerpo a la llamada posición de dos puntos. El jinete aprende a saltar primero al trote y luego al galope sobre vallas bajas. La parte superior del cuerpo no debe desplazarse hacia atrás, las piernas deben permanecer en las cinchas sin presionar con los talones y las manos evitarán interferir en la boca del animal. La práctica desarrolla la habilidad para regular el tranco (zancada) del caballo, para que el punto de impulso no esté ni demasiado cerca ni demasiado lejos de la valla.
En la caza del zorro, el jinete debe tener la habilidad de manejar al caballo para saltar sobre vallas, zanjas, muros, terraplenes, matojos y otros obstáculos naturales, con los que se puede encontrar.
Un buen caballo de salto es muy cotizado y aumenta su valor con triunfos sucesivos. Los viajes internacionales hacen de este deporte uno de los más caros. Es por ello que los dueños-jinetes son a menudo patrocinados por grandes compañías. También hay dueños ricos que emplean jinetes para que compitan con sus caballos.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Doma clasica
La doma clásica o "dressage" consiste en el adiestramiento por medio del cual el jinete consigue que su caballo realice todas sus órdenes con un alto grado de armonía. Requiere muchas horas de entrenamiento, cuyo objetivo final es el de mejorar el físico y los aires naturales del caballo para tratar que sus movimientos se muestren mucho más bellos.
Consiste en que el jinete adiestre al caballo para que realice todas las órdenes con gran armonía. Se requiere mucho entrenamiento para lograr mejorar el físico y los aires naturales del caballo, consiguiendo que sus movimientos sean mucho más bellos y armónicos.
En las competiciones de Doma Clásica manada un texto llamado reprise, en el que explica la secuencia de movimientos que se deben realizar. Existen tres pistas, dentro de un cuadrilátero de 20x60 metros, para realizar los movimientos.
Con la doma clásica se busca un equilibrio total entre jinete y caballo, logrando un total entendimiento y comprensión entre ellos, y unos movimientos puros y bellos.
Se considera que el origen de la doma clásica es el entrenamiento militar practicado en la antigua Grecia para que en el campo de batalla no hubiera problemas. El historiador griego ”Jenofonte”(430 a.C.) narra movimientos como el “plaffe” o el “passage”, que continúan usándose en las competiciones actuales.
En 1912, fueron las primeras olimpiadas de doma clásica, aunque hasta 1952 sólo participaban hombres que fueran oficiales de caballería. Después ya pudieron tanto hombres como mujeres civiles.
La doma clásica requiere muchas horas de entrenamiento, con un jinete paciente para llegara mejorar el físico y los aires naturales del caballo. Primeramente se ha de instruir al caballo en la equitación básica. Posteriormente se introduce el aprendizaje de pasos como el “piaffe”, un trote elevado sin que el caballo avance. Otros pasos importantes son el “passage”, rote a cámara lenta en el que un para de patas esta en el suelo, mientras q las diagonales opuestas se hayan en el aire. En la ”pirueta” el caballo gira sobre si mismo.
La “capriole” consiste en que el animal de un brinco con las patas delanteras y las traseras estiradas. En la “croupade” los brincos son con las patas colocadas bajo el vientre, mientras que en la “ballotade” las patas están dobladas. Estos últimos movimientos son de gran dificultad.
Lo que se quiere conseguir es que el caballo esté en permanente impulso, obedeciendo con calma al jinete.
Como ya se ha comentado, las pruebas de doma clásica suceden en una pista blanda de 60 metros de largo por 20 de ancho. Evalúan los movimientos del animal tres jueces penalizando en el caso de que pase un tiempo límite o se cometa algún error.
Son muchas las reglas en la doma clásica, por ejemplo que el caballo tenga más de seis años de edad. Respecto a la estética del animal, se puede recoger la crin y la cola del caballo mediante trenza o moños, estando prohibido el empleo de vendas, protectores o fusta.
Así mismo los civiles deben emplear necesariamente el frac de color oscuro mientras que los militares llevarán el uniforme oficial de gala. Siendo obligatorio el sombrero de copa o la gorra militar, así como los guantes blancos.
Mas informacion de doma clasica:
Calentamiento del caballo de doma clasica:
El caballo destinado a la doma clásica, necesita un adecuado calentamiento para prepararse a los esfuerzos físicos y de concentración que requiere esta disciplina. Aparte del trabajo a la cuerda, cuyo uso dependerá muchas veces del temperamento del animal y de la necesidad de potenciar determinados aspectos, el calentamiento que se explica en las líneas siguientes se refiere a la progresión del trabajo montado. Al principio, siempre deben dedicarse de 10 a 15 minutos al paso, con las riendas ligeramente alargadas, permitiendo que el caballo estire el cuello hacia abajo manteniéndose tranquilo, con un movimiento amplio hacia delante, evitando que trote. Posteriormente, y todavía al paso se ira recuperando un ligero contacto con la boca del caballo, que irá acompañado del aumento de las ayudas propulsoras, y de unas flexiones y cesiones de mandíbula, para poder comenzar el trabajo al trote. En el paso también se recomienda practicar ejercicios laterales antes de empezar a trotar, para romper las rigideces dorsales.
Se comenzará realizando el trote levantado "a la inglesa", para no sobrecargar el dorso del caballo y animarlo a redondearse. Se tendrá el contacto en la boca necesario para llegar a conseguir la puesta en mano elemental propia de este aire. Se debe recordar, que el caballo en el calentamiento debe mantenerse tranquilo y relajado. A medida que vaya calentando sus grupos musculares, se podrá ir exigiendo más y el caballo, a la vez, estará más predispuesto.
Se debe prestar especial atención al paso de las esquinas, a los círculos grandes, vueltas y serpentinas de pocos bucles, así como transiciones trote-paso y paso-trote.
Se seguirá con el trabajo a galope en el que tendrá especial importancia la rectitud, con una buena impulsión y la curvatura adecuada según el radio de los círculos, y el mantenimiento de la cadencia.
Se comenzará a realizar transiciones a los tres aires, por orden paso-trote-galope o a la inversa, buscando el equilibrio. Después algún alargamiento tanto a paso, trote o galope; las paradas, el galope entrocado, y ejercicios de dos pistas.
Para mantener la impulsión, se usará la pierna interior, junto a la cincha, siendo la misma alrededor de la cual se incurvará el caballo, tanto en los círculos como en las vueltas.
La pierna exterior servirá para evitar los desplazamientos de la grupa, colocada ligeramente hacia atrás, y para las salidas a galope.
En cuanto a las riendas, se debe vigilar, no excederse en el uso de la interna, ya que sirve para relajar la mandíbula y colocar al caballo, acompañada siempre de la acción simultanea de la rienda externa, que evitará los excesos de flexión conteniendo las espaldas, proporcionando el apoyo necesario.
A partir de aquí comenzaremos a practicar las figuras incluidas en el nivel del jinete, teniendo en cuenta que todos los ejercicios deben realizarse a ambas manos.
Durante el trabajo, se harán periodos de descanso al paso, para terminar la sesión con unos minutos de relajación, comenzando con un galope ligero, seguido de trote levantado y paso.
La parada en la doma clasica:
La parada consiste en que el caballo permanezca atento, inmóvil y derecho, apoyado sobre las patas y bien cuadrado. El cuello elevado, la nuca alta y la cabeza ligeramente delante de la vertical. El caballo debe estar dispuesto a partir hacia adelante a la menor indicación del jinete. En movimiento la parada se logra por el desplazamiento del peso del caballo hacia el tercio trasero gracias al incremento de la acción del asiento y las piernas del jinete, que dirige el caballo hacia una mano que resiste en aumento pero cede a la vez, consiguiendo una parada casi instantánea pero no brusca en el sitio fijado.
El paso del caballo :
El paso es un movimiento en el cual las pisadas del caballo se suceden en "cuatro tiempos" bien marcados y mantenidos todo el tiempo. Cuando las batidas del anterior y posterior de un mismo lado se acercan, el paso tiende a convertirse en un movimiento lateral. Esto se debe evitar ya que si llega a la ambladura, es un grave deterioro del aire del paso. En estos casos es donde se notan las imperfecciones de la doma. Por ello no se puede pedir a un caballo el paso "en la mano" en las primeras etapas de su entrenamiento.
Tipos de trote :
El trote es un aire de “dos tiempos” por bípedos diagonales alternos (anterior izquierdo y posterior derecho y viceversa) separados por un tiempo de suspensión. El trote, siempre con trancos sueltos, activos y regulares, debe ser iniciando sin vacilación.
La calidad del trote se juzga por la impresión general, la regularidad y elasticidad de los trancos -debidas a un dorso flexible y un buen remetimiento de posteriores- y por la capacidad para mantener el mismo ritmo y un equilibrio natural, incluso después de una transición de un trote a otro.
Se distinguen los siguientes trotes: Trote reunido, Trote de trabajo, Trote medio y Trote largo.
Trote reunido. El caballo, permaneciendo “en la mano”, avanza con el cuello elevado y arqueado. Los corvejones, bien remetidos, mantienen una impulsión enérgica, permitiendo así a las espaldas manejarse fácilmente en cualquier dirección. Los trancos del caballo son más cortos que en los otros trotes, pero se mantiene más ligero y más móvil.
Trote de trabajo. Es un aire intermedio entre el trote reunido y el trote medio en el que un caballo que todavía no está entrenado ni a punto para los movimientos reunidos, presenta un buen equilibrio y, permaneciendo “en la mano”, avanza con trancos iguales y elásticos permaneciendo muy activas las caderas. La expresión “caderas activas” no significa que la reunión sea obligatoria en este aire. Simplemente subraya la importancia de la impulsión que viene de la actividad del tercio posterior.
Trote medio. Es un aire intermedio entre el trote de trabajo y el trote largo, pero más “redondo” que este último. El caballo avanza alargando moderadamente sus trancos y con una franca impulsión que procede del tercio posterior manteniendo en todo momento las mismas cualidades que en el trote de trabajo. El jinete permite al caballo, permaneciendo “en la mano” colocar la cabeza un poco más delante de la vertical que en el trote reunido y el de trabajo, y al mismo tiempo le permite bajar ligeramente la cabeza y el cuello. Los trancos deben ser iguales y el movimiento, en conjunto, equilibrado y descontraído.
Trote largo. El caballo cubre el mayor terreno posible. Manteniendo la misma cadencia, alarga sus trancos al máximo, gracias a una gran impulsión que viene del tercio posterior. El jinete permite al caballo permaneciendo “en la mano” pero sin pesar en ella, estirar toda la línea superior y ganar terreno. Los cascos anteriores no deben pisar detrás de su proyección sobre el suelo. El movimiento de anteriores y posteriores debe ser similar (paralelo) en el momento de la extensión. Todo el movimiento debe ser bien equilibrado y la transición al trote reunido debe ejecutarse con suavidad, desplazando más peso sobre el tercio posterior.
Todo el trabajo al trote se ejecuta “sentado” salvo que el texto de la reprise indique lo contrario.
Galope:
El galope es un aire de “tres tiempos” en el que, a galope a la derecha, por ejemplo, los apoyos se suceden en el siguiente orden: posterior izquierdo, diagonal izquierdo (anterior izquierdo y posterior derecho a la vez) y anterior derecho, seguidos por un tiempo de suspensión con las cuatro extremidades en el aire antes de comenzar el tranco siguiente. El galope, siempre con trancos ligeros, regulares y cadenciados, debe iniciarse sin vacilación.
La calidad del galope se juzga por la impresión general, la regularidad y la ligereza de los tres tiempos -debida a la aceptación de la embocadura con una nuca flexible y al remetimiento del tercio posterior y la actividad de las caderas- así como por la capacidad para mantener el mismo ritmo y un equilibrio natural, incluso después de una transición de un galope a otro. El caballo debe permanecer siempre derecho en las trayectorias rectas.
Se distinguen los siguientes tipos galopes: Galope reunido, Galope de trabajo, Galope medio y Galope largo:
Galope reunido. El caballo permaneciendo “en la mano”, avanza con el cuello elevado y arqueado. El galope reunido se caracteriza por la ligereza del tercio anterior y el remetimiento de los posteriores, es decir, las espaldas sueltas, libres y móviles y las caderas muy activas. Los trancos del caballo son más cortos que en los otros galopes, pero se mantiene más ligero y más móvil.
Galope de trabajo. En un aire intermedio entre el galope reunido y el galope medio, en el que un caballo que todavía no esta entrenado ni a punto para los movimientos reunidos, presenta un buen equilibrio y, permaneciendo “en la mano”, avanza con trancos iguales, ligeros y cadenciados permanecido muy activas las caderas. La expresión “caderas activas” no significa que la reunión sea obligatoria en este aire. Simplemente subraya la importancia de la impulsión que viene de la actividad del tercio posterior.
Galope medio. Es un aire intermedio entre el galope de trabajo y el galope largo, pero más “redondo” que este último. El caballo avanza con soltura alargando moderadamente sus trancos y con una franca impulsión que procede del tercio posterior. El jinete permite al caballo, permaneciendo “en la mano” colocar la cabeza un poco más delante de la vertical que en el galope reunido y el de trabajo, y al mismo tiempo le permite bajar ligeramente la cabeza y el cuello. Los trancos deben ser largos y tan iguales como sea posible, y el movimiento en conjunto equilibrado y descontraído.
Galope largo. El caballo cubre el mayor terreno posible. Manteniendo el mismo ritmo, alarga los trancos al máximo, sin perder la calma ni la ligereza, gracias a una gran impulsión que viene del tercio posterior. El jinete permite al caballo permaneciendo “en la mano” pero sin pesar en ella, descender y alargar la cabeza y el cuello, adelantando más o menos la punta de la nariz.
En las transiciones del galope medio o del galope largo al galope reunido, debe mantenerse la cadencia.
Galope en trocado. Es un movimiento en el que el jinete, por ejemplo en un círculo a mano izquierda, hace voluntariamente que su caballo galope a la derecha (anterior derecho por delante) El galope en trocado es un ejercicio de equilibrio. El caballo conserva su colocación natural hacia afuera del círculo, y se incurva a la mano a la que galopa. Su conformación no le permite ajustar la incurvación del dorso a la trayectoria del círculo. El jinete, evitando toda contorsión que produzca contracción y desorden, pondrá especial cuidado en evitar el desplazamiento de la grupa al exterior del círculo, y limitará su exigencia al grado de flexibilidad del caballo. Cambio de pie simple (con pasos intermedios) : Es un cambio de pie en el que el caballo a galope cae al paso y, después de tres a cinco pasos, vuelve a salir a galope a la otra mano.
Cambio de pie en el aire: Es un cambio de pie ejecutado en estrecha relación con el tiempo de suspensión que sigue a cada tranco de galope. Los cambios de pie en el aire también pueden ejecutarse en series, por ejemplo, cada cuatro, tres o dos trancos, o al tranco. Aun en las series, el caballo debe permanecer ligero, tranquilo y derecho, con una impulsión siempre activa, manteniendo el mismo ritmo y el equilibrio durante toda la serie. En los cambios de pie en el aire en series y para evitar la pérdida de ligereza y fluidez, el grado de reunión deberá ser un poco menor que el normalmente exigido a galope reunido.
El paso de atras :
El paso atrás es un movimiento de retroceso por bípedos diagonales. Las extremidades deben elevarse claramente y los posteriores mantener bien la trayectoria. Tanto durante la parada que precede al paso atrás como durante este movimiento, aunque el caballo esté inmóvil o retrocediendo, debe permanecer “en la mano”, manteniendo el deseo de salir hacia adelante.
Son faltas graves la anticipación o precipitación del movimiento, resistir o eludir el contacto, desviar las caderas de la trayectoria recta, posteriores abiertos o inactivos y arrastrar los anteriores.
Si en una reprise de doma se pide trote o galope a continuación de un paso atrás, el caballo debe salir inmediatamente a aquel aire, sin parada o paso intermedio.
Media parada :
La media parada es una apenas perceptible y casi simultánea acción coordinada del asiento, las piernas y las manos del jinete, cuyo objeto es aumentar la atención y el equilibrio del caballo antes de ejecutar algún movimiento o transiciones a aires inferiores o superiores. Desplazando ligeramente más peso al tercio posterior del caballo, se facilita el remetimiento de posteriores y el mantenimiento del equilibrio sobre el tercio posterior, consiguiendo mayor ligereza del tercio anterior y mejor equilibrio del caballo en su conjunto.
Cambio de direccion en doma :
En los cambios de dirección el caballo debe ajustar su incurvación a la trayectoria que sigue, permaneciendo flexible y obedeciendo las indicaciones del jinete sin resistencia o alteración del aire, ritmo o velocidad. En los cambios de dirección en ángulo recto, por ejemplo, el paso de los ángulos, el caballo debe describir un cuarto de círculo de aproximadamente 6 metros de diámetro en los aires reunidos y de trabajo.
En los contracambios de mano el jinete cambia de dirección por una línea oblicua, bien a la línea del cuarto, bien a la línea central, o bien hasta el lado mayor opuesto, en donde vuelve por otra línea oblicua a la trayectoria que seguía al comenzar el movimiento.
En los contracambios de mano el jinete debe enderezar el caballo un instante antes de cambiar de dirección.
Cuando, por ejemplo, en un contracambio de mano apoyando a ambos lados de la línea central, el texto de la reprise pide un número de metros o de trancos a cada lado, debe ser estrictamente respetado y el movimiento debe ser simétrico.
Consiste en que el jinete adiestre al caballo para que realice todas las órdenes con gran armonía. Se requiere mucho entrenamiento para lograr mejorar el físico y los aires naturales del caballo, consiguiendo que sus movimientos sean mucho más bellos y armónicos.
En las competiciones de Doma Clásica manada un texto llamado reprise, en el que explica la secuencia de movimientos que se deben realizar. Existen tres pistas, dentro de un cuadrilátero de 20x60 metros, para realizar los movimientos.
Con la doma clásica se busca un equilibrio total entre jinete y caballo, logrando un total entendimiento y comprensión entre ellos, y unos movimientos puros y bellos.
Se considera que el origen de la doma clásica es el entrenamiento militar practicado en la antigua Grecia para que en el campo de batalla no hubiera problemas. El historiador griego ”Jenofonte”(430 a.C.) narra movimientos como el “plaffe” o el “passage”, que continúan usándose en las competiciones actuales.
En 1912, fueron las primeras olimpiadas de doma clásica, aunque hasta 1952 sólo participaban hombres que fueran oficiales de caballería. Después ya pudieron tanto hombres como mujeres civiles.
La doma clásica requiere muchas horas de entrenamiento, con un jinete paciente para llegara mejorar el físico y los aires naturales del caballo. Primeramente se ha de instruir al caballo en la equitación básica. Posteriormente se introduce el aprendizaje de pasos como el “piaffe”, un trote elevado sin que el caballo avance. Otros pasos importantes son el “passage”, rote a cámara lenta en el que un para de patas esta en el suelo, mientras q las diagonales opuestas se hayan en el aire. En la ”pirueta” el caballo gira sobre si mismo.
La “capriole” consiste en que el animal de un brinco con las patas delanteras y las traseras estiradas. En la “croupade” los brincos son con las patas colocadas bajo el vientre, mientras que en la “ballotade” las patas están dobladas. Estos últimos movimientos son de gran dificultad.
Lo que se quiere conseguir es que el caballo esté en permanente impulso, obedeciendo con calma al jinete.
Como ya se ha comentado, las pruebas de doma clásica suceden en una pista blanda de 60 metros de largo por 20 de ancho. Evalúan los movimientos del animal tres jueces penalizando en el caso de que pase un tiempo límite o se cometa algún error.
Son muchas las reglas en la doma clásica, por ejemplo que el caballo tenga más de seis años de edad. Respecto a la estética del animal, se puede recoger la crin y la cola del caballo mediante trenza o moños, estando prohibido el empleo de vendas, protectores o fusta.
Así mismo los civiles deben emplear necesariamente el frac de color oscuro mientras que los militares llevarán el uniforme oficial de gala. Siendo obligatorio el sombrero de copa o la gorra militar, así como los guantes blancos.
Mas informacion de doma clasica:
Calentamiento del caballo de doma clasica:
El caballo destinado a la doma clásica, necesita un adecuado calentamiento para prepararse a los esfuerzos físicos y de concentración que requiere esta disciplina. Aparte del trabajo a la cuerda, cuyo uso dependerá muchas veces del temperamento del animal y de la necesidad de potenciar determinados aspectos, el calentamiento que se explica en las líneas siguientes se refiere a la progresión del trabajo montado. Al principio, siempre deben dedicarse de 10 a 15 minutos al paso, con las riendas ligeramente alargadas, permitiendo que el caballo estire el cuello hacia abajo manteniéndose tranquilo, con un movimiento amplio hacia delante, evitando que trote. Posteriormente, y todavía al paso se ira recuperando un ligero contacto con la boca del caballo, que irá acompañado del aumento de las ayudas propulsoras, y de unas flexiones y cesiones de mandíbula, para poder comenzar el trabajo al trote. En el paso también se recomienda practicar ejercicios laterales antes de empezar a trotar, para romper las rigideces dorsales.
Se comenzará realizando el trote levantado "a la inglesa", para no sobrecargar el dorso del caballo y animarlo a redondearse. Se tendrá el contacto en la boca necesario para llegar a conseguir la puesta en mano elemental propia de este aire. Se debe recordar, que el caballo en el calentamiento debe mantenerse tranquilo y relajado. A medida que vaya calentando sus grupos musculares, se podrá ir exigiendo más y el caballo, a la vez, estará más predispuesto.
Se debe prestar especial atención al paso de las esquinas, a los círculos grandes, vueltas y serpentinas de pocos bucles, así como transiciones trote-paso y paso-trote.
Se seguirá con el trabajo a galope en el que tendrá especial importancia la rectitud, con una buena impulsión y la curvatura adecuada según el radio de los círculos, y el mantenimiento de la cadencia.
Se comenzará a realizar transiciones a los tres aires, por orden paso-trote-galope o a la inversa, buscando el equilibrio. Después algún alargamiento tanto a paso, trote o galope; las paradas, el galope entrocado, y ejercicios de dos pistas.
Para mantener la impulsión, se usará la pierna interior, junto a la cincha, siendo la misma alrededor de la cual se incurvará el caballo, tanto en los círculos como en las vueltas.
La pierna exterior servirá para evitar los desplazamientos de la grupa, colocada ligeramente hacia atrás, y para las salidas a galope.
En cuanto a las riendas, se debe vigilar, no excederse en el uso de la interna, ya que sirve para relajar la mandíbula y colocar al caballo, acompañada siempre de la acción simultanea de la rienda externa, que evitará los excesos de flexión conteniendo las espaldas, proporcionando el apoyo necesario.
A partir de aquí comenzaremos a practicar las figuras incluidas en el nivel del jinete, teniendo en cuenta que todos los ejercicios deben realizarse a ambas manos.
Durante el trabajo, se harán periodos de descanso al paso, para terminar la sesión con unos minutos de relajación, comenzando con un galope ligero, seguido de trote levantado y paso.
La parada en la doma clasica:
La parada consiste en que el caballo permanezca atento, inmóvil y derecho, apoyado sobre las patas y bien cuadrado. El cuello elevado, la nuca alta y la cabeza ligeramente delante de la vertical. El caballo debe estar dispuesto a partir hacia adelante a la menor indicación del jinete. En movimiento la parada se logra por el desplazamiento del peso del caballo hacia el tercio trasero gracias al incremento de la acción del asiento y las piernas del jinete, que dirige el caballo hacia una mano que resiste en aumento pero cede a la vez, consiguiendo una parada casi instantánea pero no brusca en el sitio fijado.
El paso del caballo :
El paso es un movimiento en el cual las pisadas del caballo se suceden en "cuatro tiempos" bien marcados y mantenidos todo el tiempo. Cuando las batidas del anterior y posterior de un mismo lado se acercan, el paso tiende a convertirse en un movimiento lateral. Esto se debe evitar ya que si llega a la ambladura, es un grave deterioro del aire del paso. En estos casos es donde se notan las imperfecciones de la doma. Por ello no se puede pedir a un caballo el paso "en la mano" en las primeras etapas de su entrenamiento.
Tipos de trote :
El trote es un aire de “dos tiempos” por bípedos diagonales alternos (anterior izquierdo y posterior derecho y viceversa) separados por un tiempo de suspensión. El trote, siempre con trancos sueltos, activos y regulares, debe ser iniciando sin vacilación.
La calidad del trote se juzga por la impresión general, la regularidad y elasticidad de los trancos -debidas a un dorso flexible y un buen remetimiento de posteriores- y por la capacidad para mantener el mismo ritmo y un equilibrio natural, incluso después de una transición de un trote a otro.
Se distinguen los siguientes trotes: Trote reunido, Trote de trabajo, Trote medio y Trote largo.
Trote reunido. El caballo, permaneciendo “en la mano”, avanza con el cuello elevado y arqueado. Los corvejones, bien remetidos, mantienen una impulsión enérgica, permitiendo así a las espaldas manejarse fácilmente en cualquier dirección. Los trancos del caballo son más cortos que en los otros trotes, pero se mantiene más ligero y más móvil.
Trote de trabajo. Es un aire intermedio entre el trote reunido y el trote medio en el que un caballo que todavía no está entrenado ni a punto para los movimientos reunidos, presenta un buen equilibrio y, permaneciendo “en la mano”, avanza con trancos iguales y elásticos permaneciendo muy activas las caderas. La expresión “caderas activas” no significa que la reunión sea obligatoria en este aire. Simplemente subraya la importancia de la impulsión que viene de la actividad del tercio posterior.
Trote medio. Es un aire intermedio entre el trote de trabajo y el trote largo, pero más “redondo” que este último. El caballo avanza alargando moderadamente sus trancos y con una franca impulsión que procede del tercio posterior manteniendo en todo momento las mismas cualidades que en el trote de trabajo. El jinete permite al caballo, permaneciendo “en la mano” colocar la cabeza un poco más delante de la vertical que en el trote reunido y el de trabajo, y al mismo tiempo le permite bajar ligeramente la cabeza y el cuello. Los trancos deben ser iguales y el movimiento, en conjunto, equilibrado y descontraído.
Trote largo. El caballo cubre el mayor terreno posible. Manteniendo la misma cadencia, alarga sus trancos al máximo, gracias a una gran impulsión que viene del tercio posterior. El jinete permite al caballo permaneciendo “en la mano” pero sin pesar en ella, estirar toda la línea superior y ganar terreno. Los cascos anteriores no deben pisar detrás de su proyección sobre el suelo. El movimiento de anteriores y posteriores debe ser similar (paralelo) en el momento de la extensión. Todo el movimiento debe ser bien equilibrado y la transición al trote reunido debe ejecutarse con suavidad, desplazando más peso sobre el tercio posterior.
Todo el trabajo al trote se ejecuta “sentado” salvo que el texto de la reprise indique lo contrario.
Galope:
El galope es un aire de “tres tiempos” en el que, a galope a la derecha, por ejemplo, los apoyos se suceden en el siguiente orden: posterior izquierdo, diagonal izquierdo (anterior izquierdo y posterior derecho a la vez) y anterior derecho, seguidos por un tiempo de suspensión con las cuatro extremidades en el aire antes de comenzar el tranco siguiente. El galope, siempre con trancos ligeros, regulares y cadenciados, debe iniciarse sin vacilación.
La calidad del galope se juzga por la impresión general, la regularidad y la ligereza de los tres tiempos -debida a la aceptación de la embocadura con una nuca flexible y al remetimiento del tercio posterior y la actividad de las caderas- así como por la capacidad para mantener el mismo ritmo y un equilibrio natural, incluso después de una transición de un galope a otro. El caballo debe permanecer siempre derecho en las trayectorias rectas.
Se distinguen los siguientes tipos galopes: Galope reunido, Galope de trabajo, Galope medio y Galope largo:
Galope reunido. El caballo permaneciendo “en la mano”, avanza con el cuello elevado y arqueado. El galope reunido se caracteriza por la ligereza del tercio anterior y el remetimiento de los posteriores, es decir, las espaldas sueltas, libres y móviles y las caderas muy activas. Los trancos del caballo son más cortos que en los otros galopes, pero se mantiene más ligero y más móvil.
Galope de trabajo. En un aire intermedio entre el galope reunido y el galope medio, en el que un caballo que todavía no esta entrenado ni a punto para los movimientos reunidos, presenta un buen equilibrio y, permaneciendo “en la mano”, avanza con trancos iguales, ligeros y cadenciados permanecido muy activas las caderas. La expresión “caderas activas” no significa que la reunión sea obligatoria en este aire. Simplemente subraya la importancia de la impulsión que viene de la actividad del tercio posterior.
Galope medio. Es un aire intermedio entre el galope de trabajo y el galope largo, pero más “redondo” que este último. El caballo avanza con soltura alargando moderadamente sus trancos y con una franca impulsión que procede del tercio posterior. El jinete permite al caballo, permaneciendo “en la mano” colocar la cabeza un poco más delante de la vertical que en el galope reunido y el de trabajo, y al mismo tiempo le permite bajar ligeramente la cabeza y el cuello. Los trancos deben ser largos y tan iguales como sea posible, y el movimiento en conjunto equilibrado y descontraído.
Galope largo. El caballo cubre el mayor terreno posible. Manteniendo el mismo ritmo, alarga los trancos al máximo, sin perder la calma ni la ligereza, gracias a una gran impulsión que viene del tercio posterior. El jinete permite al caballo permaneciendo “en la mano” pero sin pesar en ella, descender y alargar la cabeza y el cuello, adelantando más o menos la punta de la nariz.
En las transiciones del galope medio o del galope largo al galope reunido, debe mantenerse la cadencia.
Galope en trocado. Es un movimiento en el que el jinete, por ejemplo en un círculo a mano izquierda, hace voluntariamente que su caballo galope a la derecha (anterior derecho por delante) El galope en trocado es un ejercicio de equilibrio. El caballo conserva su colocación natural hacia afuera del círculo, y se incurva a la mano a la que galopa. Su conformación no le permite ajustar la incurvación del dorso a la trayectoria del círculo. El jinete, evitando toda contorsión que produzca contracción y desorden, pondrá especial cuidado en evitar el desplazamiento de la grupa al exterior del círculo, y limitará su exigencia al grado de flexibilidad del caballo. Cambio de pie simple (con pasos intermedios) : Es un cambio de pie en el que el caballo a galope cae al paso y, después de tres a cinco pasos, vuelve a salir a galope a la otra mano.
Cambio de pie en el aire: Es un cambio de pie ejecutado en estrecha relación con el tiempo de suspensión que sigue a cada tranco de galope. Los cambios de pie en el aire también pueden ejecutarse en series, por ejemplo, cada cuatro, tres o dos trancos, o al tranco. Aun en las series, el caballo debe permanecer ligero, tranquilo y derecho, con una impulsión siempre activa, manteniendo el mismo ritmo y el equilibrio durante toda la serie. En los cambios de pie en el aire en series y para evitar la pérdida de ligereza y fluidez, el grado de reunión deberá ser un poco menor que el normalmente exigido a galope reunido.
El paso de atras :
El paso atrás es un movimiento de retroceso por bípedos diagonales. Las extremidades deben elevarse claramente y los posteriores mantener bien la trayectoria. Tanto durante la parada que precede al paso atrás como durante este movimiento, aunque el caballo esté inmóvil o retrocediendo, debe permanecer “en la mano”, manteniendo el deseo de salir hacia adelante.
Son faltas graves la anticipación o precipitación del movimiento, resistir o eludir el contacto, desviar las caderas de la trayectoria recta, posteriores abiertos o inactivos y arrastrar los anteriores.
Si en una reprise de doma se pide trote o galope a continuación de un paso atrás, el caballo debe salir inmediatamente a aquel aire, sin parada o paso intermedio.
Media parada :
La media parada es una apenas perceptible y casi simultánea acción coordinada del asiento, las piernas y las manos del jinete, cuyo objeto es aumentar la atención y el equilibrio del caballo antes de ejecutar algún movimiento o transiciones a aires inferiores o superiores. Desplazando ligeramente más peso al tercio posterior del caballo, se facilita el remetimiento de posteriores y el mantenimiento del equilibrio sobre el tercio posterior, consiguiendo mayor ligereza del tercio anterior y mejor equilibrio del caballo en su conjunto.
Cambio de direccion en doma :
En los cambios de dirección el caballo debe ajustar su incurvación a la trayectoria que sigue, permaneciendo flexible y obedeciendo las indicaciones del jinete sin resistencia o alteración del aire, ritmo o velocidad. En los cambios de dirección en ángulo recto, por ejemplo, el paso de los ángulos, el caballo debe describir un cuarto de círculo de aproximadamente 6 metros de diámetro en los aires reunidos y de trabajo.
En los contracambios de mano el jinete cambia de dirección por una línea oblicua, bien a la línea del cuarto, bien a la línea central, o bien hasta el lado mayor opuesto, en donde vuelve por otra línea oblicua a la trayectoria que seguía al comenzar el movimiento.
En los contracambios de mano el jinete debe enderezar el caballo un instante antes de cambiar de dirección.
Cuando, por ejemplo, en un contracambio de mano apoyando a ambos lados de la línea central, el texto de la reprise pide un número de metros o de trancos a cada lado, debe ser estrictamente respetado y el movimiento debe ser simétrico.
Embocaduras, Usos Y Cuidados
La especial anatomía de la boca del caballo nos permite colocar una embocadura, un sistema de control que, bien utilizado, no daña al animal, mientras que permite un perfecto control por parte del dueño.
Una embocadura bien ajustada, no puede golpear la dentadura, ni el caballo puede agarrarla tan fuerte como para eludir la mano del jinete.
Por ello es tan importante seleccionar una embocadura correcta para nuestro animal, de ella dependerá tanto la comodidad del caballo como nuestra propia seguridad.
Deberá ser del tamaño adecuado para la boca del caballo; algo que en principio resulta obvio; pero no muchos tienen en cuenta que cada caballo tiene sus propias características y que por tanto, la embocadura que le viene bien a uno puede resultar nefasta en su compañero.
Otro tema importante a considerar es el del ajuste de la embocadura, ya que si lo hacemos demasiado fuerte puede rebelarse contra ella y en caso de que lo hagamos se forma suave puede crearnos problemas para el control del animal. Según el tipo de embocadura, ésta actuará sobre diferente parte de la boca del caballo; esto combinado con otras ayudas (la voz, la postura, las piernas...), hace que el jinete pueda establecer un perfecto control sobre el comportamiento del animal, sin provocar en ningún momento dolor; siempre y cuando esté bien ajustada.
Las diferentes modalidades de embocaduras que existen en el mercado pueden dividirse en tres familias:
FILETES:
Existe una gran variedad, desde suaves hasta muy rigurosos. Su severidad viene determinada por los siguientes factores:
Se utilizan combinados con filetes. Suelen tener un paso para la lengua, con el fin de que sean más cómodos para el caballo. Deben utilizarse con cadenilla que deberá ir cubierta (de goma o de cuero, si el caballo es muy sensible) y con una falsa barbada. Hay diferentes tipos:
Como ya hemos comentado, la embocadura es un elemento muy personal para cada caballo. Por ello seleccionar la correcta en cada caso puede ser sumamente difícil.
Una embocadura bien ajustada, no puede golpear la dentadura, ni el caballo puede agarrarla tan fuerte como para eludir la mano del jinete.
Por ello es tan importante seleccionar una embocadura correcta para nuestro animal, de ella dependerá tanto la comodidad del caballo como nuestra propia seguridad.
Deberá ser del tamaño adecuado para la boca del caballo; algo que en principio resulta obvio; pero no muchos tienen en cuenta que cada caballo tiene sus propias características y que por tanto, la embocadura que le viene bien a uno puede resultar nefasta en su compañero.
Otro tema importante a considerar es el del ajuste de la embocadura, ya que si lo hacemos demasiado fuerte puede rebelarse contra ella y en caso de que lo hagamos se forma suave puede crearnos problemas para el control del animal. Según el tipo de embocadura, ésta actuará sobre diferente parte de la boca del caballo; esto combinado con otras ayudas (la voz, la postura, las piernas...), hace que el jinete pueda establecer un perfecto control sobre el comportamiento del animal, sin provocar en ningún momento dolor; siempre y cuando esté bien ajustada.
Las diferentes modalidades de embocaduras que existen en el mercado pueden dividirse en tres familias:
FILETES:
Existe una gran variedad, desde suaves hasta muy rigurosos. Su severidad viene determinada por los siguientes factores:
- Grosor: los gruesos son menos rigurosos.
- Forma: los curvos son más suaves.
- Forma de las anillas: redondas u ovaladas, éstas últimas se fijan a la pieza que va dentro de la boca y permiten menos juego.
- Palillos: puede llevarlos o no, los que los llevan son más suaves.
- Material: los más corrientes son el acero inoxidable y la goma (más suave)
Se utilizan combinados con filetes. Suelen tener un paso para la lengua, con el fin de que sean más cómodos para el caballo. Deben utilizarse con cadenilla que deberá ir cubierta (de goma o de cuero, si el caballo es muy sensible) y con una falsa barbada. Hay diferentes tipos:
- Bocado Tom Thumb Weymouth: la más suave, ya que la pieza de dentro de la boca es gruesa.
- Bocado de Doma alemán.
- Bocado de camas móviles: el más común.
- Filete rígido: sólo actúan sobre las barras de la boca.
- Embocadura articulada, tendrá efecto de cascanuez sobre la lengua y comprime la comisura de los labios.
- El bocado rígido hace palanca, transmitiendo presión de los brazos del bocado a la nuca.
- La cadenilla hace presión sobre la ranura del mentón.
- La doble brida combina la acción del filete articulado y el bocado rígido, aplicando presión sobre la nuca y la ranura del mentón, así como sobre las barras y la lengua.
COLOCACIÓN DE UNA EMBOCADURA
A la hora de colocar la embocadura a su caballo, tenga en cuenta los siguientes puntos:- Un filete bien colocado deberá colgarse en la boca del caballo de tal modo que la comisura de los labios se frunza ligeramente, pareciendo que el animal sonríe.
- Para insertar el filete de forma fácil, insertaremos nuestro pulgar en la comisura de los labios del caballo, obligándole así a abrir la boca.
- El bocado siempre deberá ser fijado con cadenilla y correa.
- La mejor forma de comprobar que el filete es el adecuado es insertando los índices entre la boca y las anillas del filete, en esa postura, los dedos deberán caber holgadamente.
PROBLEMAS CON LAS EMBOCADURAS
Como ya hemos comentado, la embocadura es un elemento muy personal para cada caballo. Por ello seleccionar la correcta en cada caso puede ser sumamente difícil.
Equivocarnos en esta elección supone, en ocasiones, la aparición de algunos problemas en la boca de nuestro animal o incluso que éste rehuse el bocado; problemas que conviene conocer, para saber cómo detectarlos y cómo actuar frente a ellos:
- Cortes o llagas en las comisuras de los labios: deberemos vigilar que el tamaño del hierro sea el adecuado, ni muy grande ni muy pequeño. El roce podrá evitarse colocando unas gomas al filete.
- En caso de que el caballo sacuda la cabeza al ser montado, convendrá que analicemos el correcto ajuste de la cabezada.
- Si el caballo evade la acción del filete al abrir la boca y mantener la mandíbula rígida, convendrá utilizar una muserola alemana que no deberá ajustarse demasiado baja. Existen caballos que no se acostumbran a utilizar la embocadura, para esos casos se recomienda el uso de la cabezada sin embocadura, conocida como Hackamore. Ésta actúa sobre las fosas nasales del caballo, mediante un sistema de palanca como en el bocado, haciendo presión tanto sobre la nuca como sobre la zona sensible por encima de los ollares del caballo. Esta solución únicamente es válida para jinetes expertos, puesto que mal utilizado puede resultar doloroso para el animal.
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